MANIFESTO SOBRE EL FUTURO DE LAS SEMILLAS

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EN EL 2003, LA COMISION INTERNACIONAL PARA EL FUTURO DE LOS ALIMENTOS PUBLICO Y DIFUNDIO EL MANIFIESTO PARA EL FUTURO DE LOS ALIMENTOS www.arsia.toscana.it/cibo/index.htm. ESTE DOCUMENTO PROPUSO PASOS PRACTICOS Y CONFIRMO ALGUNOS CONCEPTOS SOBRE EL MODO EN EL QUE LOS ALIMENTOS Y LA AGRICULTURA SE HAN CONVERTIDO SOCIAL Y ECOLOGICAMENTE SOSTENIBLES, HACIENDO UN LLAMADO A ORIENTAR TODOS LOS ESFUERZOS PARA TRABAJAR POR UN MUNDO MAS EQUITATIVO Y SOLIDARIO. TRADUCIDO EN DIFERENTES IDIOMAS, FUE AMPLIAMENTE DIFUNDIDO ENTRE PERSONAS INDIVIDUALES Y ORGANIZACIONES, A TRAVES DE CONFERENCIAS Y ENCUENTROS QUE INCLUYEN LA WTO MINISTERIAL DE CANCUN, MEXICO (2003) Y FUE ADOPTADO POR DIFERENTES COMUNIDADESEN TODO EL MUNDO. FUERA DE ESTA VISION INTEGRAL Y COMO LINEA DE PRINCICPIO, EL TERRIBLE PROBLEMA DE LAS SEMILLAS, CON TODO LO QUE ELLA DERIVA, SE ORIENTA IMPERTAIVAMENTE A SER MATERIA DE EMERGENCIA. CON EL SOPORTE CONTINUO Y LA PARTICIPACIÓN ACTIVA DEL GOBIERNO DE LA REGION TOSCANA, LA COMISION INTERNACIONAL PARA EL FUTURO DE LOS ALIMENTOS, SOMO ASESOR GLOBAL DE TERRA MADRE EN TURIN, HA PREPARADO EL PRESENTE MANIFIESTO PARA EL FUTURO DE LOS ALIMENTOS. ESPERAMOS QUE ESTE MANIFIESTO PUEDA SERVIR A AUMENTAR LOS ESFUERZOS Y ACELERAR LAS ACCIONES ORIENTADAS A LOGRAR  UNA AGRICULTURA SOSTENIBLE, LA SOBERANIA DE LOS ALIMENTOS, DE LA BIODIVERSIDAD Y LA DIVERSIDAD AGRICOLA, AYUDANDO A DEFENDER LOS DERECHOS DE LOS CULTIVADORES, SALVANDO, DISTRIBUYENDO, UTILIZANDO Y MEJORANDO LAS SEMILLAS Y VALORIZANDO LA CAPACIDAD COLECTIVA DE ADAPTAMIENTO DELANTE A LOS RIESGOS E INCERTIDUMBRES PLANTEADAS POR EL DESARROLLO Y LOS CAMBIOS ECONOMICOS. NOSOTROS RECOMENDAMOS A LA GENTE Y A LAS COMUNIDADES DE USAR ESTE DOCUMENTO COMO RESPUESTA A SUS NECESIDADES Y COMO INSTRUMENTOTO DE UNION Y FORTALECIMIENTO PARA HACER FRENTE A LAS CAUSAS QUE AMENAZAN LAS SEMILLAS, Y QUE SON IMPUESTAS POR LA AGRICULTURA INDUSTRIAL Y LOS INTERESES CORPORATIVOS MULTINACIONALES.

Primera parte

DIVERSIDAD DE LA VIDA Y DE LAS CULTURAS BAJO AMENAZA

Las semillas son un regalo de la naturaleza, de las generaciones pasadas y de las

diferentes culturas. Es nuestro inherente deber y responsabilidad protegerlas y

transmitirlas a las futuras generaciones. Ellas son el primer eslabón en la cadena

de los alimentos, la personificación de la diversidad biológica y cultural y un

almacén para la futura evolución de la vida.

Desde el inicio de la Revolución Neolítica, 10.000 años atrás aproximadamente,

campesinos y comunidades trabajaron para mejorar la producción, buen gusto,

valor nutricional y otras características de las semillas. Ellos han difundido y

transmitido sus conocimientos sobre la salud y las propiedades curativas de las

plantas, así como también sobre el peculiar comportamiento de estas durante su

crecimiento y su interacción con otras plantas y animales, suelo y agua. Algunos

raros eventos iniciales de hibridación impulsaron la cultivación a gran escala de

ciertos productos en sus Centros de Origen (tales como el trigo en Mesopotamia

el arroz en Indochina e India, papas y maíz en América Central) y desde ahí se

propagaron por todo el mundo.

El intercambio gratuito de las semillas entre los campesinos trató de mantener

la biodiversidad como un modo de asegurarse el alimento. Este intercambio se

basó en la cooperación y la reciprocidad, ya que los campesinos generalmente

intercambiaban cantidades equitativas de semillas.

La libertad va más allá del simple intercambio de semillas: esta comporta

también una difusión e intercambio de ideas y de conocimientos, de culturas

y costumbres heredadas. Es un conjunto de tradiciones, de conocimientos y

del modo en el cual se trabajan las semillas, que los campesinos adquieren

actualmente observando cómo crecen las semillas en cada uno de los campos de

cultivo. El significado cultural y religioso de las plantas, así como también a nivel

gastronómico, de resistencia a la sequedad y a las enfermedades, de armonía y

de otros valores, forman el conocimiento que las comunidades tienen sobre las

semillas y las plantas que las producen.

Hoy en día, la diversidad y el futuro de las semillas se encuentra amenazado.

De 80.000 plantas comestibles utilizadas para la alimentación, sólo 150 pueden

ser cultivadas y sólo ocho son comercializadas a nivel mundial. Esto implica la

desaparición irreversible de las semillas y de la diversidad de los cultivos.

La erosión  de esta diversidad ha sido impulsada por el camino hacia la

homogenización en la agricultura industrial. La libertad de las semillas y la

libertad de los campesinos han sido amenazas por nuevos derechos y nuevas

tecnologías  que están transformando la simple y común distribución de semillas

por parte de los campesinos en un negociado, manipulado por el monopolio

central de las corporaciones.

Igualmente, la rápida extinción de diferentes cultivos y de variedades de cultivos

y el desarrollo de cereales no renovables tales como los híbridos y cereales

estériles basados en tecnologías de exterminación, amenazan el verdadero

futuro de los cereales y con esto el futuro de los campesinos y la seguridad

sobre los alimentos.

I. Erosión y extinción de la diversidad

La velocidad de las revoluciones tecnológicas en todos los campos y el

crecimiento de la concentración del poder económico en las manos de un

pequeño número de personas y organizaciones han producido una creciente

homogenización de las estrategias de producción y de las culturas humanas

en nuestro planeta. Como resultado, la variabilidad genética de las plantas

domesticadas y salvajes, de la mano con la diversidad de lenguajes y culturas,

han sido destruidas a un nivel nunca antes visto.

Al mismo tiempo, las estrategias de producción industrial han desencadenado

inesperados efectos a largo plazo en el clima y en la totalidad de la red de

interacción de los sistemas de vida. Este proceso de destrucción ecológica y

de erosión genética se acelera desde hace ya varias décadas. Como resultado,

abruptos y profundos cambios en el ecosistema planetario pueden ser notados

en el presente siglo, como consecuencia de la actividad humana.

Hoy en día, las estrategias de producción industrial no solamente han

aumentado los riesgos que hasta hoy son evidentes, sino que han destruido

la verdadera diversidad que es la única prueba de estrategia con la que la vida

logra hacer frente a los cambios abruptos e inciertos. Pocas plantas, animales y

microorganismos utilizan sus propias variedades genéticas, los seres humanos

dependen de su propia variedad cultural y su propia capacidad inventiva para

adaptarse a los cambios en el medio ambiente, en modo de obtener alimento de

las plantas y animales que se han adaptado a los diferentes ecosistemas locales.

Estas prácticas destructivas de la agricultura industrial, están reduciendo

la diversidad de las semillas mucho más dramáticamente que antes. La

desaparición de las semillas locales ha tenido lugar mano a mano con la

desaparición de los pequeños agricultores y los cultivos alimentarios locales,

además de los conocimientos locales acerca del uso de las variedades de plantas

domésticas y salvajes en sus diferentes  habitats  ecológicos y culturales. Con la

extinción y la reducción de los lenguajes y las culturas, los nombres indígenas

distintivos de miles de plantas han sido perdidos, incluyendo la experiencia

y tradiciones de sus cultivos. Esto no es nada comparado con el resultado

obtenido por el uso de los inesperados pasos dados en todos los campos de

la biología y en particular modo la biología genética y molecular. Tecnologías

que, hoy en día, derivan de interpretaciones obsoletas de conceptos biológicos,

desarrollados y propagados como si fueran el único modo de superar problemas

mundiales tales como el hambre y las enfermedades, y que son utilizados como

instrumentos para el control político y económico.

Florecimiento y decadencia de las civilizaciones con nuevas tecnologías agrícolas.

La habilidad para producir más alimentos de los necesarios por aquellos que

trabajan en los campos ha encontrado progresivamente la clave de su desarrollo

en la división sofisticada del trabajo. Tradicionalmente la selección, conservación

y mantenimiento, el desarrollo prudente y el paso al almacenamiento de

las semillas han sido (y son todavía) el mañana de las mujeres en muchas

comunidades rurales. La conservación de las semillas para la próxima estación ha

tenido un rol fundamental para la supervivencia en la historia de la humanidad.

Los sistemas de derechos y deberes podrían ocuparse de reconocer tanto los

derechos colectivos de las comunidades locales, como también la soberanía

de las semillas, de los agricultores y la interdependencia mutua entre diversas

culturas y países.

I a- Los prejuicios contra la agricultura industrial y la cultivación de las semillas

La agricultura industrial ha producido una severa erosión de la diversidad

biológica de las semillas, de los cultivos y de la producción de almacenes para la

vida. La propagación de la agricultura moderna y comercial ha sido identificada

como la principal causa contemporánea de la pérdida de la diversidad genética,

así como la sustitución de las variedades locales es la más importante causa de

la erosión genética.

La agricultura industriales es promovida por los leones de la comercialización

de semillas producidas actualmente, que siguen el dogma de cambiar los

procesos productivos a través de un camino de conflictos con las funciones

básicas de producción y reproducción de las semillas. El éxito de la siempre

mayor comodidad en la satisfacción de las necesidades individuales está en la

reducción del costo de la producción total y en la erosión de la biodiversidad.

Este es el criterio que conduce a corto plazo los intereses empresariales y los

márgenes de ganancia y es por eso que su verdadera naturaleza no considera el

bienestar público y la sostenibilidad a largo plazo del suelo, los ecosistemas y las

comunidades campesinas.

Este mercado está dirigido desde una óptica que a menudo se refleja en el

nivel de administración donde, en algunos casos, en vez de actuar a favor de

los intereses del bienestar público, manipulan los precios del mercado dando

subsidios orientados a obtener ventajas competitivas para las compañías

domésticas, con la reducción artificial de los precios.

Esto es tan obvio y generalmente tan aceptado al punto que la agricultura

industrial y las políticas de mercado conducen hacia una mayor caída de nuestros

ya limitados recursos naturales, aumentando el uso de recursos energéticos y de

agentes tóxicos a expensas del trabajo, lo que conduce a la desaparición de las

zonas rurales y al hambre en el mundo. Esto no obstante el hecho que muchos

productos agrícolas son producidos para satisfacer las necesidades de 6,5 billones

de ciudadanos de este planeta y, si distribuido sabiamente, serían suficientes

para satisfacer un número adicional de 2,5 billones de personas que se espera

aumentará la población mundial dentro de los próximos 40-50 años. Los actuales

modelos inadecuados para producir alimentos son evidentes partiendo del hecho

que poco más de un billón de personas sufren hambre y desnutrición debido

a que otros dos billones sufren malnutrición por que consumen en exceso

alimentos no saludables. Por primera vez el número de niños que sufren de

obesidad es casi igual de aquellos que sufren hambre.

Una fuerza motora de esta “utopía mecánica” es aquella que reduce los

sistemas de vida a máquinas con las cuales se puede obtener, maximizando

y desarrollando “a más no poder”, todos los cultivos y variedades: aquella que

intenta adaptar las condiciones ambientales al sistema productivo, en vez de

adaptar la producción a los diferentes ecosistemas y tradiciones culturales. Tal

intento tiene un efecto devastador en el ambiente y en los recursos naturales,

como también en las comunidades rurales sujetas a ellos. La “Revolución Verde”

que probablemente es el único impulso fuerte a las cosechas por hectárea

recientemente en la historia, es un ejemplo que demuestra hasta que punto

se puede llegar con el éxito aparente de mejoras lineares y produccionistas.

Hoy en día esto se manifiesta en el impacto nutricional, especialmente en las

poblaciones rurales y en la pobreza de estas regiones en los cuales los beneficios

de la “Revolución Verde” fueron, efectivamente, ampliamente negativos.

I b-Ingeniería genética

Fue a mitad de los años noventa que se empezó a comercializar la primera semilla

genéticamente “ingenierizada”. La ingeniería genética es una tecnología que

traslada las cadenas de adn para intervenir en características individuales por

medios que no podrían ocurrir naturalmente. El riesgo involucra la salud humana

y un medio ambiente impredecible, sobre todo con irreversibles efectos a largo

plazo sobre la biodiversidad. Escándalos sobre la realización ilegal de algunos

cultivos GM muestran que es cada vez más difícil ejercer un control dentro de

la cadena comercial de producción. Semillas ordinarias son frecuentemente

contaminadas con GM obtenidos en zonas donde los OGM son plantados. Esto

pone una inmediata y masiva amenaza de frente a los agricultores que desean

continuar a obtener productos libres de OGM, como reacción al aumento del

consumo de alimentos OGM a nivel mundial. Hasta ahora, 2 cosas son significativas

para el crecimiento de este mercado: una es la resistencia que confiere el herbicida

de amplio espectro “Roundup” (RR) y el otro es que las plantas se convierten en

plantas venenosas para los insectos por medio de un microbio del suelo “Bacillus

Thuringiensis” (Bt). Dentro de pocos anos estas plantas GM (semillas de soya, maíz

y algodón) cubrirán un área de 90 millones de hectáreas aproximadamente al año,

concentradas en 5 “países Gm” (las plantas de EE.UU, Canadá, Argentina, Brasil y

China sobrepasan el 90% del total de Gm). Su impacto tanto en la diversidad de las

semillas como también en la biodiversidad de estas áreas es devastante. La única

compañía  multinacional que tiene la patente sobre el 90 % de todas las plantas

GM comercializadas es “Monsanto”.

II. Las corporaciones toman el poder sobre las semillas: una amenaza

para la libertad de las semillas y los derechos de los cultivadores

Hasta hace poco las semillas han resistido los principios base de las leyes del

mercado capitalista, la mas importante barrera para la naturaleza de las semillas,

la cual consiste en reproducirse a si misma y multiplicarse. Así  las semillas

han sido por mucho tiempo un medio tanto de producción como también el

producto de sí mismas.

El estudio y el desarrollo del mejoramiento de las semillas ha sido de dominio

público y una tarea de los gobiernos para el bien común. Como siempre el capital

privado inició a circular en la producción de las semillas y la cogió como un sector

de la economía determinando una fisura artificial entre dos aspectos de la doble

naturaleza de las semillas: el significado de producción y de producto. Este

proceso aumenta sus pasos con la invención de los cultivos híbridos de maíz a

finales de los años’40. Actualmente la mejor semilla de maíz cultivada es híbrida,

proveniente de una línea de padres igual a la que cultivan los campesinos, pero

que siendo poderosamente controlada, resulta una semilla que no fue protegida

y replantada. Muy pronto la extensión de las leyes para las patentes como único

instrumento de Derechos de Propiedad Intelectual en el área de la variedad de las

semillas comenzó a crear un aumento del mercado para las compañías privadas

de semillas. Los derechos de propiedad intelectual tuvieron desde el inicio el

control sobre el mercado de las semillas, tan generalizado que sirvió como base del

concepto inicial de los derechos de planta-variedad, los cuales no preveen el uso

de las semillas para aumentar los cultivos ni tampoco defienden los derechos de

los campesinos que usan libremente las semillas para ganarse la vida.

II a. Los Derechos de Propiedad Intelectual y el Monopolio de las Semillas

La llegada de la ingeniería genética en los años’80 dio pie a la generalización

en el mundo entero de la introducción de patentes industriales bajo la forma

de garantías exclusivas y total control privado de más descubrimientos, no

redefinidos como invenciones. Bajo estas patentes las leyes sobre las semillas

fueron enteramente sometidas a un sistema de “Derechos de Propiedad

Intelectual” (DPI), con el cual la ley – no necesariamente a través de la realidad –

convierte tales semillas en un agente no renovable de producción y es necesario

que los campesinos las compren de nuevo cada ano. Además, dos décadas atrás,

vimos el impulso dado a la producción de las semillas híbridas de plantas que

previamente eran inaccesibles a la tecnología. La última cosa añadida a este

desarrollo es el “Exterminador” de semillas, el cual produce semillas que son

estériles o suicidas por naturaleza y que solo se pueden reproducir bajo el efecto

de estímulos externos (también llamados GURTS). Cualquiera que sea el punto

de vista, tanto las semillas como también las cadenas aisladas de ADN se han

convertido en objeto de una patentización  industrial. La protección de la variedad

de plantas bajo el sistema global UpOv se ha expandido también hasta incluir

el pago para replantar las semillas e incorporar los derechos de patente

industrial sobre los OGM. La World Trade Organisation (WTO -Organizaciòn para

los Negocios Mundiales), autor del Trade Related Intellectual Property Rights (tRips,

Actividades Relacionadas con los Derechos de Propiedad Intelectual) establece

la obligación de los estados miembros a introducir el sistema general dpi sobre

las plantas. Además, siguiendo con la brecha trazada por el WTO en Julio del 2006,

los países industrializados han intensificado la imposición de las leyes dpi en los

países en vía de desarrollo a través de la aceleración de acuerdos de comercio

bilaterales. Esto se incrementa substraendo el potencial de la Convention

on Biologycal Diversity (CBD – Convención sobre la Diversidad Biológica) y el

International Treaty on Plant Genetic Resources for Food and Agriculture (CfRfA

– Tratado Internacional sobre los Recursos Genéticos de las Plantas para los

Alimentos y la Agricultura), un acuerdo internacional que asegura el intercambio

de semillas bajo el nuevo régimen global emergente de los dpi.

Los acuerdos WtO tRips, incluyendo el Artículo 27.3(b) sobre las plantas, semillas

y biodiversidad, fueron puestos en revisión en el 1999. Solicitudes formales han

sido hechas por algunos países del Sur para excluir de las patentes las formas de

vida, incluso las semillas. Esta revisión, no tomada en cuenta los tRips, no puede

ser ignorada y debe ser tomada como materia de prioridad.

II b. Privatización de las semillas

La división artificial de la naturaleza de las semillas como instrumento de

producción y como producto y su transformación en un puro artículo comercial

se ha extendido hacia áreas más amplias de la agricultura industrial actual,

razón por la cual es objeto de discusiones, controversias y luchas, especialmente

en las zonas rurales de los países en vía de desarrollo. Al mismo tiempo una

concentración global sin precedentes de compañías  privadas de semillas está

ganando espacio. Tanto las pequeñas compañías  de semillas como también las

instituciones a nivel nacional comienzan a comprar a precios comparativamente

moderados, a multinacionales agro-químicas. Para éstas, las compañías  de

semillas son sólo uno de los componentes de sus paquetes de ofertas de

productos agrícolas y químicos, y significa una estrategia en aumento, integrada

verticalmente al mercado global de los productos comerciales agrícolas

destinados a la alimentación y otros usos diferentes a éste.

La transformación de un recurso común en un producto comercial, de un

recurso que se auto-regenera en un instrumento “de producción” bajo el control

del sector corporativo, cambia la naturaleza de las semillas y de la agricultura

en sí misma. Esto roba a los campesinos lo que respecta a su modo de ganarse

la vida y la nueva tecnología se convierte en un instrumento de pobreza y

subdesarrollo, que ha desplazado un enorme numero de campesinos.

El financiamiento público para el desarrollo y conservación de las semillas

disminuye a paso seguro y actualmente llega a niveles tan bajos que es siempre

mayor el número de semillas que están bajo amenaza y que dependen cada vez

más de las relaciones entre públicos y privados. Estas relaciones abren el camino

a las compañías  privadas de semillas a extender aún más el control basado en

los dpi sobre el almacenaje global de semillas. Algunos recolectores de semillas

están obligados a proveer muestras de sus semillas almacenadas fuera de cargo,

las compañías  privadas no son libres de decidir su participación en este sistema

de libre intercambio y abusan de esto para sus propios intereses. Además,

cada nuevo paso de la concentración corporativa del almacenaje de las semillas

trae consigo una reducción de las variedades de semillas y una reducción del

número de cultivadores y de científicos que mantienen este almacenaje de

semillas. Existe una clara relación entre el incremento de las inversiones en

la digitalización de la información de las semillas a nivel de genoma y Adn y

la disminución paralela en el campo del estudio integral para el desarrollo, la

conservación y conocimiento de las semillas y de las variedades de semillas en

los diferentes ecosistemas.

Segunda parte

UN NUEVO PARADIGMA PARA LAS SEMILLAS

Un concepto post-industrial de las semillas y de la producción de los alimentos

toma en cuenta los fracasos, las limitaciones y la vulnerabilidad de la agricultura

industrial y de los monopolios corporativos y se basa sobre consideraciones

integrales, a largo tiempo – consideraciones que los sistemas industriales

agrícolas actuales, que producen un mercado globalizado, son incapaces de

tomar en cuenta, debido a su propia naturaleza.

La diversidad de las semillas puede ser salvada sólo si se salva el trabajo de los

pequeños agricultores que protegen y utilizan la biodiversidad. La biodiversidad

basada en los sistemas rurales genera más empleos, produce un mejor nivel

de nutrición y de calidad de los alimentos y provee altos ingresos a las familias

campesinas. El reto de la agricultura ya no es producir enormes cantidades de

alimentos nutritivamente equilibrados, sino más bien producir alimentos

nutritivamente balanceados dentro de una vía sostenible, protegiendo los

recursos naturales tan necesarios como las comunidades y los sistemas sociales

y culturales que permiten la distribución apropiada de los alimentos y que hacen

posible ejercer un modo de ganarse la vida decentemente en las zonas rurales.

El enfoque dimensionalmente propuesto como único sucumbió, produciendo

un serio decline de los sistemas productivos, de la calidad de los alimentos y

de la nutrición. La cantidad abre paso a la calidad. La producción de las semillas

de parte de las Comunidades de Alimentos se basa en un concepto integral

de la calidad de estos alimentos que considera el gusto, las compatibilidades

con las condiciones fisiológicas y culturales humanas, todos los aspectos

referentes a las propiedades nutricionales, el nivel actual de la biodiversidad, el

impacto ambiental de la producción, así como las condiciones de trabajo, los

procesos de participación y el valor de las retribuciones de los productores. Este

concepto integral podría ser el primer paso que impulsa reforzando o creando y

diseminando las semillas para sistemas de alimentos de calidad.

Cualquier concepto futuro de producción agrícola prevee y toma en cuenta los

cambios que derivan de las condiciones climáticas y urgentemente introduce

severas medidas respecto a la reducción del CO2 y el efecto invernadero que

deriva de las emisiones de gas, con la esperanza de poder evitar consecuencias

insostenibles.

El paradigma de los monocultivos abre paso al floreciente paradigma de la

biodiversidad. Adicionalmente, es una prioridad esencial que una administración

sostenible del agua en estado natural se dirija a la actual escasez de agua

potable en muchas regiones del mundo y la rápida expansión de esta crisis de

agua, que podría agravarse debido al impacto de los cambios climáticos. Debe ser

detenida la permanente erosión de los suelos a causa de la producción agrícola y

retirar paulatinamente la alarma lanzada sobre la presencia de sustancias tóxicas

tanto en los ecosistemas vitales como en las cadenas de alimentos destinados al

consumo humano.

Una parte integrante de las futuras políticas de producción de alimentos y de

consumo debe ser reducir las pérdidas de energía y de recursos naturales debido

a los irracionales, contraproducentes e insalubres sistemas de procesamiento,

almacenamiento, transporte y consumo.

Finalmente, la futura producción agrícola debe apuntar hacia la reducción y la

total paralización de las actuales tendencias de urbanización insostenible y del

desarrollo de las mega ciudades, no solamente por el incremento dramático de

los impactos ecológicos negativos y de las tendencias destructivas, sino también

porque son evidentes los puntos de conflicto y de alto riesgo de los potenciales

impactos climáticos en la humanidad.

Tanto los acuerdos internacionales como la FAO Plant Genetic Resources for

Food and Agriculture (Fábrica fAO de Recursos Genéticos para los Alimentos

y la Agricultura) y la Convention on Biological Diversity (Convención sobre la

Diversidad Biológica), que reconocen la necesidad de conservar la biodiversidad

y defender los derechos de los agricultores, como también las leyes nacionales

y sub-nacionales que protegen los derechos de los campesinos que salvan,

utilizan, intercambian, mejoran y desarrollan las semillas, necesitan ser

sostenidas y reforzadas en modo de poder efectivizar los instrumentos contra

los cada vez mayores monopolios corporativos que manejan las semillas.

El nivel local es donde el nuevo paradigma de las semillas está tomando forma.

Las comunidades están creando fuerzas orientadas a proteger y compartir las

semillas y para crear alternativas para enfrentar la agricultura no sostenible,

basada en monocultivos y “derechos de propiedad intelectual” monopolizados

sobre las semillas.

Tercera parte

LA LEY DE LAS SEMILLAS

Diversidad, libertad y expansión potencial de la futura evolución de la agricultura

y de la humanidad son la parte esencial de la ley sobre las semillas.

I. DIVERSIDAD

La diversidad es la mayor seguridad. La diversificación fue estrategia más

exitosa y generalizada de la innovación agrícola y sobrevivió en el pasado más

de 10.000 años. Aumentó las alternativas y las oportunidades de adaptación

exitosamente frente a los cambios del medio ambiente y a las necesidades

humanas. Por estas y otras razones, en contraste a las actuales tendencias

dirigidas hacia los monocultivos y la erosión genética, la diversidad se convierte

una vez más en una estrategia trascendente para el desarrollo futuro de las

semillas en los siguientes aspectos.

1. Diversidad de las semillas

Es una necesidad urgente conservar la diversidad de las semillas y extender el

número de las plantas usadas para el consumo humano, tanto como el número

de variedades que forman parte de cada una de estas especies de plantas.

Revertir la peligrosa tendencia a reducir la diversidad de plantas utilizadas y la

diversidad genética existente en las plantas es una de las cosas más urgentes

que la especie humana está llamada a hacer, para preservar sus propias

posibilidades en el futuro y para proteger la diversidad.

2. Diversidad de los sistemas agrícolas

Las políticas agrícolas apuntan a promover e implementar la diversidad global

de las semillas cultivables y dan soporte al desarrollo y difusión de los sistemas

agrícolas basados en un enfoque integral, donde la biodiversidad de los hombres,

cultivaciones, animales y microorganismos sea un instrumento indispensable

para reducir los ingresos externos, incrementar la eficiencia de la productividad y

para alcanzar la sostenibilidad. Debemos considerar dos tipos de categorías.

• las bajas entradas externas de los sistemas agrícolas tradicionales donde la

diversidad de los cultivos (policultivos) y la mezcla de semillas (asociación)

ayudad a cubrir las necesidades de los campesinos a diferentes niveles.

• los sistemas agrícolas ecológicos, donde la diversidad de las semillas

requiere mantener la biodiversidad plantada (rotación de los cultivos) y la

biodiversidad asociada (suelo, plantas y fauna).

3. Diversidad de relaciones productor-consumidor

La biodiversidad agrícola se conserva mejor cuando el producto proveniente

de los cereales entra en el circuito producción-consumo que permite a los

campesinos ganarse la vida en un modo decente. La consolidación del sistema

de producción y distribución de los alimentos reduce la biodiversidad, donde

los sistemas de alimentos tienen contacto directo con los consumidores se

enriquece la biodiversidad. Diversidad de relaciones productor-consumidor es la

llave para la democracia de los alimentos y la protección de la biodiversidad.

4. Diversidad de culturas

La biodiversidad y la diversidad de culturas van de la mano. Preservando,

manteniendo y re-expandiendo lo que queda de las tradiciones agrícolas para la

producción es el más urgente e inmediato desafío para prevenir más erosión de

la biodiversidad y el agotamiento de las alternativas para el futuro tanto a nivel

global como regional. Esto también implica el respeto y aprecio de las diferentes

tradiciones y modos de percepción humana de la cultura de la naturaleza y de

los alimentos.

5. Diversidad de la innovación

Cientos de miles de comunidades y cooperativas de campesinos, millones

de familias, agricultores y jardineros en todo el mundo no solo sobreviven y

sostienen las bases de la conservación y de la propagación de las variedades de

agricultores, sino que también trabajan para un mayor desarrollo de las semillas.

El apoyo entre científicos y profesionales cultivadores de plantas trabajan el

arte de la cultivación participativa de las plantas, que podría ser una formidable

fuerza de innovación y de mayor adaptación de las semillas. Encontrando

caminos justos y equitativos de cooperación entre los diferentes grupos e

integrando sus diferentes niveles de conocimientos y experiencias podrían

obtener enormes energías para hacer frente a los futuros riesgos.

II. LIBERALIZACION DE LAS SEMILLAS

Las semillas son un regalo de la naturaleza y de diferentes culturas, y no una

invención corporativa. Transmitir esta antigua herencia de generación en

generación, es una responsabilidad y un deber humano. Las semillas son un

recurso de propiedad común, deben ser cultivadas para el bienestar y protegidas

para el bienestar de las futuras generaciones y por lo tanto no pueden ser

una propiedad y no pueden ser patentadas. La salvación de las semillas y su

crecimiento es un deber ético que no puede ser interferido con ninguna ley

nacional o internacional que haga de la protección de las semillas y su desarrollo

un crimen. La ley de las semillas puede proteger la libertad de las mismas y la

libertad de los cultivadores basada en los siguientes principios.

1. Libertad de los cultivadores para salvar las semillas

El primer deber y derecho de los cultivadores es proteger y regenerar la

biodiversidad, La conservación de la biodiversidad es necesaria para salvar las

semillas. Las leyes de registro compulsivo y las políticas para “el reemplazo

de las semillas” disminuye la libertad de los cultivadores para salvar las

variedades de cultivos. Las leyes de “Propiedad Intelectual”, leyes de patentes

y las leyes sobre los derechos de los cultivadores violan la “ley de las semillas”

porque convierten en ilegal la protección de las semillas.

2. Libertad de los cultivadores para cultivar nuevas variedades

Los derechos de los cultivadores son derechos que derivan de la contribución

intelectual a la cultivación de las semillas y a los recursos genéticos de las

plantas. Los campesinos son cultivadores con sus propios objetivos y métodos

muy diferentes de los objetivos y métodos de la industria de las semillas. Los

campesinos cultivan para la diversidad mientras que la industria de las semillas

cultiva para la uniformidad. El reconocimiento que los campesinos cultivan

estrategias es necesario para detener las prácticas que usan a los cultivadores

de semillas como una “materia en bruto”, sin una contribución intelectual de las

comunidades de campesinos. Los cultivadores tienen el derecho de desarrollar

libremente nuevas variedades de semillas.

3. Liberación de la Privatización y de la Biopiratería

Los derechos de los campesinos surgen de la contribución a la conservación,

modificación e intercambio de los recursos genéticos de las plantas en el

pasado, presente y futuro. La innovación de los campesinos en la cultivación

de las plantas ocupa un lugar creciente en la colectividad. Por consiguiente,

los derechos de los campesinos surgen a partir de su propia función como

conservadores y cultivadores que ha sido creada en comunidades de cultivadores

y no en cultivadores individuales. El reconocimiento de los derechos colectivos

de los cultivadores es necesario para proteger las semillas y la biodiversidad

como un bien común. Esto es también necesario para detener las prácticas

que utilizan las variedades campesinas como “materia en bruto” que después

requieren patentes y derechos de propiedad intelectual sobre la base de la

invención de los rasgos derivados de las variedades campesinas, un fenómeno

que se refiere directamente a la biopiratería. La industria mundial de las semillas

utiliza en modo incorrecto el concepto de “herencia común de la humanidad”

para apropiarse libremente de las propiedades de las variedades campesinas,

convertirlas en bienes de propiedad para luego venderlas nuevamente a las

mismas comunidades campesinas con costos muy altos. Tal privatización a través de las patentes y la propiedad intelectual no sólo viola los derechos de las comunidades campesinas, sino que también deja a los pequeños cultivadores con deudas, empobrecidos y despojados de sus capitales.

El acceso a los recursos genéticos de las semillas y de las plantas las

comunidades de alimentos y de cultivadores no debe ser restringido por

exigencias de propiedad privada o de leyes de patentes, ni por los grandes

depósitos ocultos de germoplasma fuera de la región de origen. La libertad es la

base de la soberanía de las semillas.

4. Libertad de los Cultivadores par Intercambiar y Comercializar las Semillas

Desde que las semillas son “un bien común”, la libertad para intercambiarlas

dentro de las comunidades campesinas debe ser una parte inseparable de las

leyes sobre las semillas. Esto incluye también el derecho a vender y a cultivar las

semillas sin ninguna exclusividad. Cualquier retribución pagada por las semillas

debería ser calculada como una fracción del valor de los productos de ellas

obtenidos.

5. Libertad para tener acceso a la “Fuente Inagotable” de las semillas

La “Fuente Inagotable” de las semillas ha abierto variedades polinizadas, las

cuáles pueden ser reproducidas de un ano a otro, de generación en generación

y pueden ser salvadas y replantadas. Los conocimientos acerca del cultivo

de las semillas y del germoplasma, es por definición, no una invención, mas

bien el resultado de una suma de descubrimientos colectivos sobre los cuales

otros descubrimientos pueden basarse en el futuro. Estos conocimientos

deben ser libremente disponibles y podrían ser hechos en modo accesible para

todos los cultivadores. El desarrollo de los sistemas de semillas que no se los

cultivadores no pueden reproducir, no puede proseguir. Óptimos beneficios para

todos pueden ser conquistados si el estudio y desarrollo concentrado sobre las

semillas puede ser libremente reproducido. Las inversiones públicas podrían

ir exclusivamente sobre las semillas, lo que implicaría la total información

genética necesaria para su reproducción. Los cultivadores podrían tener acceso

a las líneas-padres utilizadas para cruzar y crear híbridos, los mismos cuyas

líneas de padres han sido controladas por las corporaciones orientadas a la

homogenización y la propiedad de los monopolios.

6. Liberación de la Contaminación Genética y Ogm

La libertad de los cultivos incluye la liberación de todas las formas de

contaminación genética y biopolución. La introducción de nuevas variedades y

plantas debe ser tomada a cuenta de los riesgos potenciales del medio ambiente

y de otros efectos potencialmente perjudiciales para la agricultura.

7. Libertad de las Semillas para Reproducirse

La tecnología “Exterminadora” que produce semillas estériles y suicidas viola

la libertad de las semillas para reproducirse. La producción de semillas que no

pueden reproducirse es un ataque a la naturaleza esencial de las semillas como

fuente de reproducción de vida y de libertad fundamental de los cultivadores. La

introducción de tales prácticas se orienta a crear un monopolio sobre las semillas

y los alimentos del mundo y debe ser excluida a nivel mundial.

III. SEMILLAS PARA EL FUTURO: CULTIVANDO EL MAÑANA DE LAS SEMILLAS

La semillas encarnan el pasado y el futuro. Las semillas para el futuro deben

crecer sobre la base de la conservación de la mas amplia diversidad de semillas

y variedades de cultivos para enfrentar los múltiples desafíos de la seguridad de

los alimentos y de la nutrición, la calidad de los alimentos, los cambios del clima

y la sostenibilidad.

A continuación, algunas formas en las que la conservación, utilización y mayor

desarrollo de las semillas puede ser orientado en modo tal de poder enfrentar

los desafíos venideros.

1. Comunidades basadas en la conservación y el desarrollo de las semillas

La conservación y el mantenimiento de las semillas y de los conocimientos

acerca de ellas deberían basarse y arraigarse sobre quien hace uso de ellas.

Ex-situ e in-situ la conservación del germoplasma podría conducir al soporte

esencial en el mismo cultivo, del mantenimiento de las semillas.

Las estrategias y las tecnologías para aumentar el desarrollo de las semillas

podría basarse en la riqueza de la experiencia y en la ingenuidad de los

cultivadores y de las comunidades de alimentos en general, e incluir su

participación y contribución activa en los aspectos científicos del cultivo de las

plantas. Esto incluye hacer disponible para las comunidades de cultivadores, las

tecnologías de selección, identificación y cultivo.

2. Cultivando en ecosistemas agrícolas

Como al inicio, las variedades de semillas podrían destinar cultivos a la

conservación de suelos, agua y biodiversidad y al adaptación a las condiciones

del medio ambiente local y regional más bien de aquellas que requieren el

adaptación al medio ambiente necesario para las semillas.

El éxito del futuro utiliza y desarrolla para las semillas cultivos para una

producción agrícola en agro-eco-sistemas que protegen el suelo, el agua y la

biodiversidad e incrementan la resistencia a los desafíos del medio ambiente.

3. Reducción de las emisiones de gas del efecto serra

Como respuesta para minimizar la emisión de gases del efecto serra que está

dejando un caos climático, las semillas las semillas no necesitan mayores

agentes de energía (a través de fertilizantes sintéticos químicos, pesticidas y

combustibles) sino solo el necesario.

El objetivo podría ser la neutralización de la emisión de gases del efecto serra

con las prácticas agrícolas, las cuales dependen de la energía renovable y de los

recursos biológicos del suelo.

4. Eliminación y rechazo de los agentes tóxicos

Prosiguiendo con la reducción de la contaminación tóxica de nuestras cadenas

de alimentos y del medio ambiente, los cultivos de semillas necesitan cambiar

su respuesta a la intervención de los agentes químicos sobre las semillas para

adaptarlas mejor a las exigencias de las prácticas agro-ecológicas.

5. Diversidad dentro de las variedades

Como un modo para reducir los riesgos de susceptibilidad contra las

enfermedades y condiciones ambientales adversas, y alcanzar la diversidad

natural, el incremento del desarrollo de las semillas podría basarse en el hecho

de ampliar la diversidad genética. Y es necesaria también una revisión urgente

de las actuales exigencias comerciales orientadas a la homogenización de las

variedades de semillas.

6. Cultivando para la calidad de los alimentos

La calidad integral de los alimentos, que incluye el gusto y los valores

nutricionales, podría ser el principal estímulo para mejorar, conservar y

desarrollar las semillas en el futuro.

7. Las mujeres como protagonistas de la biodiversidad

A nivel mundial, las mujeres representan la mayor parte de la fuerza de trabajo

agrícola y son por tradición, las que hoy en día cuidan la seguridad de las

semillas, su diversidad y calidad. Las mujeres son, además, las primeras difusoras

de conocimientos acerca de la calidad y de los métodos de procesamiento de los

alimentos. Su función es tan importante en la salvaguardia de la biodiversidad

y en la conservación del intercambio y reproducción de las semillas en la

agricultura post-industrial, que debe ser acudida e incrementada.

Cuarta parte

ALTERNATIVAS DE VIDA y SEMILLAS DE ESPERANZA

La naturaleza misma de las semillas lleva consigo una expresión de esperanza.

Ellas dan a la mente una cornucopia de riquezas cosechadas. Un gran número

de individuos, iniciativas y comunidades tradicionales de alimentos alrededor

del mundo se ocupan de la salvaguardia de las semillas. No obstante el actual

escenario alarmante de los monocultivos y los monopolios corporativos que

lucran con las semillas, algunas valientes iniciativas se han levantado en

contra de la amenaza contra las semillas impuesta por la agricultura industrial.

Los principios sobre los cuales se basa este manifiesto han sido elaborados a

partir de las iniciativas y acciones de diferentes grupos en todo el mundo. A

continuación, algunos ejemplos:

• la difusión de los Bancos de las Semillas, para preservar ex-situ y cultivar

in-situ diversidades de plantas y semillas, que está ganando espacio entre

las comunidades de semillas. Las mujeres han tenido un rol esencial en la

salvaguardia de la herencia de las semillas y el número de ellas continúa

siempre a ser mayor. Movimientos tales como Seeds of Survival (Semillas para

Sobrevivir) en Etiopía y Navdanya en India han elaborado nuevos modelos de

salvaguardia de las semillas, mayor seguridad sobre los alimentos y seguridad

ecológica para las comunidades campesinas.

• las iniciativas para salvar las semillas y las plataformas de intercambio de

semillas están teniendo un rol siempre más importante. Un gran número de

personas están creando jardines expresamente para hacer crecer en ellos sus

propios alimentos, contribuyendo con un rol importante en la salvaguardia de

las semillas y su intercambio.

• comunidades individuales dedicadas a la protección de las semillas y

variedades de cultivos, revirtiendo las grandes pérdidas, están reuniendo sus

fuerzas. Un ejemplo de ello es el proyecto que los encabeza (protección de

la biodiversidad) Slow Food Foundation for Biodiversity (Fundación Slow Food

para la Biodiversidad), que ha dado grandes saltos en todas las

regiones del mundo.

• los proyectos que tienen como objetivo los cultivos de plantas adaptando

las semillas a las necesidades de la agricultura orgánica y ecològica, están

aumentando rápidamente.

• los acuerdos y grupos de trabajo de las sociedades civiles sobre las semillas,

que están surgiendo a nivel regional, nacional e internacional. Estas incluyen

redes de trabajo como ETC y GRAIN, iniciativas de presión política como Save

our Seeds (Salva nuestras Semillas) además de los grupos para los derechos

de los cultivadores.

Movimientos como “No Patents on Life” (No Patentes sobre la Vida) en Europa

y movimientos para crear zonas libres de patentes (Living Democracy/Jaiv

Panchayat) y de no cooperación con las patentes sobre las semillas (Bija

Satyagraha) en India, los movimientos para la soberanía de las semillas de las

nativas Tribus Americanas en Norteamérica, están trabajando para defender la

liberalización de las semillas.

• Las actividades paralelas de sociedades civiles son iniciativas de leyes y

protección legal que establecen zonas libres de OGM a gran escala y que

protegen la diversidad de las semillas. Las leyes de la Región Toscana sobre

las semillas son un buen ejemplo de como una administración local y

regional puede asumir responsabilidades y concertar acciones para proteger la

diversidad de las semillas.

• El rápido crecimiento de las relaciones entre productores y consumidores

como la red de trabajo de la Comunity Supported Agriculture (C.S.A.

Comunidad de Soporte Agrícola) que es otro importante paso en el

movimiento hacia la conservación  y el mantenimiento de las variedades de

plantas y semillas.

• Los acuerdos internacionales tales como el Treaty on Plant Genetic

Resources for Food and Agriculture (Tratado sobre los Recursos Genéticos

de las Plantas para los Alimentos y la Agricultura) y su Artículo 9 sobre los

Derechos de los Cultivadores, así como también la Convention on Biological

Diversity (Convención sobre la Diversidad Biológica), que son instrumentos

potencialmente capaces de enfrentar el control agresivo y suicida orientado

por las políticas de las enormes corporaciones multinacionales. Este potencial

necesita ser reforzado.

Solicitudes de revisión del Art. 27.3(b) del Trade Related Intellectual Property

Rights (Trips – Actividades relacionadas con los Derechos de Propiedad

Intelectual) acordado por el WTO, vienen siendo hechas por los Gobiernos

del Tercer Mundo, para detener las patentes sobre la vida, patentes sobre

las semillas y biopiratería de las variedades campesinas y conocimientos

tradicionales.

El futuro de la evolución humana va de la mano con el futuro y la libertad de

la evolución de nuestras semillas. Lo que ha sido cultivado y practicado en

culturas pasadas desde tiempos inmemoriales necesita un mayor apoyo de parte

del sector público y privado para poder hacer prevalecer nuestros derechos de

escoger y de vivir saludablemente, sanos y culturalmente diversos.

El futuro de las semillas lleva consigo el futuro de la humanidad.

PAGINAS WEB

A continuación una serie de páginas web donde se pueden encontrar otros links.

No es exhaustivo y otras sugerencias son bienvenidas.

http://www.grain.org

http://www.etcgroup.org

http://www.saveourseeds.org

http://www.gene-watch.org

http://www.seedalliance.org

http://www.navdanya.org

http://www.bilaterals.org

Apéndice

COMISIÓN INTERNACIONAL SOBRE EL FUTURO DE LOS ALIMENTOS Y LA AGRICULTURA

Es una iniciativa de

Claudio Martini, Presidente de la región de Toscana, Italia

Vandana Shiva, Directora esecutiva de la Fundación para la Investigación en Tecnología,

Ciencia y Ecología. Navdanya, India

Editor del Manifesto

Jerry Mander, Presidente de la Junta del Foro Internacional sobre Globalización

(International Forum on Globalization-Ifg)

Miembros de la Comisión

Vandana Shiva, Presidenta de la Comisión

Miguel Altieri, Profesor, Departamento de Política y Gestión para una Ciencia Medioambiental, Universidad de California en Berkeley

Aleksander Baranoff, Presidente de la Asociación Nacional para la Seguridad Genética, Moscu

Debi Barker, Co-Directora y Presidenta del Comité sobre Agricu del Foro Internacional sobre

Globalización, (International Forum on Globalization – Ifg)

Wendell Berry, Conservacionista, agricultor, escritor y poeta

Marcello Buiatti, Asesor para temas de OGm’s en Toscana, Profesor, Universidad de Florencia

Peter Einarsson, Asociación de Agricultores Ecológicos Suecos; Grupo de UE en Ifoam

Elena Gagliasso, Coordinadora científica en Lega Ambiente, Profesor, Universidad de Roma

Bernward Geier, Director de la Federación Internacional de Movimientos para una

Agricoltura Orgánica (International Federation of Organic Agriculture Movements – Ifoam)

Edward Goldsmith, Escritor, Fundador y Director de The Ecologist

Benny Haerlin, Fundación para la Agricultura del Futuro, Alemanna; ex Coordinador

Internacional de la campaña de OGm’s para Greenpeace

Colin Hines, Autor de “Localisation: A Global Manifesto”; Miembro de número del Foro

Internacional sobre Globalización, (International Forum on Globalization – Ifg)

Vicki Hird, Directora para Políticas de Sustain: La alianza para unos alimentos y agricoltura

mejores (Sustain: The alliance for better food and farming)

Andrew Kimbrell, Presidente, Centro Internacional de Evaluación Tecnológica

Tim Lang, Profesor de Política Alimentaria, Instituto de Ciancias de la Salud, City University,

London

Frances Moore Lappe, Escritora, Fundadora del Instituto Small Planet

Alberto Pipo Lernoud, Vice Presidente de Ifoam

Caroline Lucas, Miembro del Parlamento Europeo, Partido Verde, Reino Unido

Jerry Mander, Presidente de la Junta del Foro Internacional sobre Globalización,

(International Forum on Globalization – Ifg)

Samuel K. Muhunyu, Coordinador de Necofa (Network for Ecofarming for Africa)

Helena Norberg-Hodge, Sociedad Internacional para la Ecología y Cultura

Carlo Petrini, Slow Food, Italia

Assétou Founé Samake, Biológa, genetista, profesora, Universidad de Mali

Sandra Sumane, Socióloga en la Universidad de Cetonia en Riga

Percy Schmeiser, Agricultora y activista contra ogm’s

Alice Waters, Fundadora Chez Paniss

Asociados

Kristen Corselius, Instituto para Políticas Comerciales y Agrícolas

Raj Pastel, Food First

Coordinadora

Caroline Lockhart, Consejera , arsia

Dirección

Oficina del Presidente de la Región de Toscana – Via Cavour, 18. 50129 Florencia

Secretaría ARSiA: tel. (+39) 055 27551

www.arsia.toscana.it/cibo/index.htm

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