Slow food recupera más de cien variedades de frutales de las islas

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Montserrat Pons es un apasionado de las higueras. No viaja a ningún rincón del planeta que no le ofrezca la posibilidad de conocer nuevas variedades. Es capaz incluso de ´sobornar´ para poder llevarse algunos esquejes que plantar después en su finca de Llucmajor.

Llorenç Payeras no le va a la zaga. Desde hace veinte años estudia y trabaja en temas relacionados con las razas y variedades locales de plantas, hortalizas y frutas de las islas. Ha publicado más de cuarenta libros y continúa sorprendiéndose de la rica biodiversidad del planeta. Dos espíritus inquietos que, de la mano de Slow Food Illes Balears han obrado el milagro. Ya se han salvado casi tres mil árboles.
“Ni en nuestros mejores sueños nos imaginábamos una acogida y un resultado tan espectacular”, explicó ayer Maria Solivellas, vicepresidenta de esta asociación comprometida con el medio ambiente y que busca recuperar, conservar y dar a conocer razas y variedades perdidas por culpa de la revolución industrial. De ese empeño, y con la colaboración inestimable de Miquel Àngel Llabrés, de los Vivers Llabrés, nació hace un año Fruiters d´un temps, un proyecto que ponía al alcance de los baleares la posibilidad de disfrutar de una selección de árboles frutales tradicionales que se encontraban en vías de desaparición.
Gracias a las 204 peticiones –la mayoría cursadas por mujeres (80%)– se han recuperado 2.823 frutales de 13 especies y 67 variedades distintas. Y aunque aún es pronto para ´saborear´ sus frutos, “estamos convencidos que va a seguir creciendo la demanda”, subraya Payeras.
El éxito del proyecto ha ´obligado´ a una segunda edición a la que se suman 50 nuevas variedades: 6 manzanos (cuatro de ellos de Menorca); 6 perales; 1 ciruelo; una serie de seis variedades de melocotones y una selección de 31 variedades de higueras –cortesía de Pons–. “De esta manera, y en solo dos campañas hemos conseguido salvar 117 variedades que de otra manera hubieran desaparecido con toda probabilidad”, añade Maria Solivellas.
La primera hornada se entregará a finales de noviembre y en tres años más los agricultores podrán disfrutar y saborear sus frutos. Para esta segunda edición de Fruiters d´un temps el plazo de peticiones ya está abierto. Por 12 euros (los árboles frutales en general) y 15 euros (los nispereros y las higueras) se puede ayudar a salvar la biodiversidad del planeta.

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