Un tapiz rojo en el taller de Miró

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Una veintena de payeses se ha sumado a la campaña de Slow Food para recuperar el ´pebre bord´. Dos toneladas de esos pimientos se secarán en Son Boter.

V. SÁNCHEZ. PALMA. Biel Torrens llega temprano al Centro Penitenciario de Palma. A bordo de su furgoneta, una docena de cajas a rebosar de pebre bord que él mismo ha cultivado en su finca en Rubers (Sencelles). De mano en mano y en un visto y no visto se desparraman sobre varias mesas y comienza la cantilena: uno a la derecha, otro a la izquierda y el tercero hacia arriba. Un trabajo rítmico, una pasión, que ha movilizado a casi un centenar de voluntarios empeñados en recuperar el pimentón autóctono.
Nada hacía presagiar el éxito de la nueva iniciativa de Slow Food. Hace un año, movidos por la demanda del consumidor, María Solivellas y los suyos se pusieron a la dura tarea de intentar convencer a los payeses de la necesidad de recuperar el pebre bord de tap de cortí, un condimento culinario tradicional de la gastronomía isleña que se utilizaba, entre otras cosas, como conservante de la sobrasada. El resultado, sorprendente. Una veintena de agricultores apuntados, 300.000 plantas repartidas por los campos mallorquines y más de veinte toneladas de cosecha. “Ha sido todo un éxito en el que se ha implicado muchísima gente. Esto es muy bueno porque significa que gusta el producto autóctono artesanal y ecológico”, explica Solivellas.
Y entonces, en medio del trabajo de campo, llegó la propuesta de la Fundació Pilar i Joan Miró. ¿Por qué no utilizar la fachada de Son Boter, taller del artista, como escenario del ´secado´ de esos pimientos? Dicho y hecho. “Nos pareció perfecto utilizar un lugar que fascinaba a Miró y que se identifica tanto con la tierra y el paisaje de Mallorca”, dicen desde Slow Food.
Pero no era tarea sencilla. Cubrir con un gran tapiz rojo la fachada de esta finca del siglo XVIII requería de muchas manos solidarias. Y éstas se encontraron en Projecte Home y en la cárcel. En ambos lugares incluso han llegado a cultivar sus propios pimientos. “Es una iniciativa altamente positiva para todos. Así podemos decir además que las próximas sobrasadas que se coman llevarán pimentón elaborado por los internos”, subrayó Manuel Avilés, director del Centro Penitenciario.
Cada mañana, desde el pasado lunes, un grupo de voluntarios –entre los que no se encuentran ninguno de los políticos encarcelados– se afana en hilar las dos toneladas necesarias para crear el gran tapiz rojo. “Es como coser. Nos viene muy bien porque así tenemos la mente centrada en algo bonito”, dice Rosario Ortega. Su compañera, Vicenta Cortés, ristra en mano, dice haber probado el pebre bord. “Está bueno, muy dulce”. La misma escena se repite en las instalaciones de Projecte Home en Binissalem. “Es maravilloso ver con que cariño lo hacen. Les debemos muchos”, apunta Solivellas.
Será el próximo lunes cuando Son Boter amanezca completamente cubierto por las ristras de pebres de tap de cortí. Unos pimientos que, en el caso de secarse bien, irán a parar a Murcia donde, gracias a un acuerdo de colaboración entre los payeses de ambas comunidades, se desrabará y se molerá hasta crear un pimentón “único, de gran calidad y cien por cien ecológico”. El resto de la cosecha se picará en un molino de piedra que la asociación ha comprado y ha instalado en la finca Sa Canova de Sa Pobla. “Será algo muy bonito. Recuperaremos la forma en la que nuestros abuelos elaboraban este condimento”.

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