Un rojo tapiz de pimiento pasión

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Slow Food invita a la belleza, el placer y la reponsabilidad

Por Alberto D. Fraile Oliver

El matrimonio Slow Food – Joan Miró ha dado buenos frutos. La segunda edición de la campaña de recuperación del pebre tap de cortí, el pimiento con el que tradicionalmente se elaboraba la especia (pebre bord) para hacerla sobrasada en Mallorca y que prácticamente había desaparecido, ha sido espectacular. Además de rescatar del olvido a este simpático e importante pimiento, han conseguido hacer una campaña de concienciación sistémica, elegante, bella, divertida y valiente. El pimiento es el icono de la búsqueda de un cambio de conciencia en el alimento y la agricultura.
El tapiz de enfilais de pimientos no podía tener mejor escenario que la casa donde el pintor Joan Miró se inspiraba y creaba, porque el artista catalán pintaba como un payés cuida su huerto. La fachada de Son Boter se ha convertido en una obra de arte en sí misma. Como afirmó Joan Punyent Miró, nieto del artista “Miró estaría contento y orgulloso de este trabajo”. La instalación nos recuerda con belleza la importancia de recuperar la soberanía alimentaria. Que no es otra cosa que la capacidad de una comunidad a decidir lo que come. Y nos invita a través de la ecogastronomía al hedonismo responsable. Al placer con conciencia. ¿De dónde vienen los alimentos que comemos? ¿Quién los ha producido? ¿Han contaminado la tierra? ¿Se ha explotado a sus productores?
Laura Buades y María Solivellas, las responsables de la asociación Slow Food en Balears, han conseguido ir más allá en su proyecto sistémico. Si el año pasado ya dejaron boquiabiertos a muchos con su acción gastronómica, estética, agrícola, mediática y social, este año le han añadido una dimensión artística y comercial. Estas son las caras de esta joya de la acción social, agrícola y gastronómica:

La faceta agrícola

Tras localizar semillas de esta especie tradicional mallorquina, han conseguido implicar y coordinar a 16 agricultores para cultivar 30.000 plantas de pebre tap de curtí ecológico. El trabajo de Slow Food está enfocado a colaborar en la dignificación del oficio de payés, un colectivo maltratado por las instituciones actuales pese a que son los artífices de la belleza de nuestro paisajes. Ellos custodian el territorio. Las razas autóctonas, los cultivos y variedades, oficios y procesos artesanales desaparecerán si los payeses desaparecen.

La faceta social

El apoyo de colectivos marginados y voluntarios ha sido fundamental en la realización de esta instalación. Los internos del centro penitenciario de Palma y de la comunidad terapéutica de Ses Sitjoles del Proyecto Hombre en Campos se han volcado en el cultivo de pimientos y realización de los enfilais.
El pebre tap de cortí ha sido un marginado y excluido durante décadas así que los miembros de los colectivos sociales lo han entendido perfectamente y los internos del Proyecto Hombre han hecho rápidamente paralelismos entre su proceso terapéutico de rehabilitación y el proceso de recuperación del pimiento y la exclusión que viven los propios agricultores.
Numerosos voluntarios han acudido también a la Fundación Pilar i Joan Miró a enfilar pimientos. Entre todos han trabajado en coser las 2 toneladas de pimientos que ahora cuelgan de la fachada de Son Boter recreando una imagen que permanece en la memoria emocional de Mallorca.

La faceta de apoyo a los oficios artesanos

El proyecto es también un estímulo hacia los oficios artesanos en peligro de extinción en nuestra cultura. Pese a que Mallorca está salpicada de miles de molinos. Un oficio prácticamente desaparecido es el de molinero. Slow Food ha adquirido un molino con el apoyo de la Obra Social de Sa Nostra para poder convertir los pimientos secos en la especie tradicional y ecológica, el pebre bord.

Faceta de comercialización

Una de las novedades de la campaña de este año es que además de cultivar el pimiento y realizar el proceso artesanal de elaboración de la especia, Slow Food ha creado una marca, ‘Senyors de la terra’, y una línea de productos para que los agricultores puedan comercializar directamente. La realidad es que si los pequeños agricultores quieren sobrevivir, tienen que transformar los productos y venderlos ellos mismos. Para salir a flote tienen que tener el control total del proceso. Desde la semilla hasta el consumidor. De la tierra a la mesa.

Faceta artística

La elección de la fachada de Son Boter, el espacio de reflexión y creación de Joan Miró, para la instalación ha sido un acierto. El pintor defendía la Tierra y el campo y sus procesos creativos estaban muy relacionados con losciclos de la naturaleza. Miró absorbía esos ciclos y los aplicaba a su obra gráfica. Había una paralelismo entre los ciclos de los payeses y su proceso creativo. “Miró estaría orgulloso y emocionado de ver la fachada de Son Boter tapizada de pimientos. Era una persona extremadamente concienciada con la alimentación, la agricultura y la artesanía. Miró estaría feliz con este trabajo. Y os daría las gracias”, estas palabras del nieto de Miró resumen lo acertado del lugar elegido para reivindicar la resurrección de la paprika de Mallorca.
El proyecto Pebre Bord a Son Boter puede verse hasta el 31 de octubre en la Fundación Pilar i Joan Miró de Palma. Después se realizará la molienda en el molino de piedra recién adquirido del que se extraerá el 10% del volumen de especia. A partir de entonces los payeses implicados comenzarán a venderlo.
Ahora a Slow Food solo le falta conseguir que los pimientos canten. Algo que es muy probable que logren en futuras ediciones de la campaña.

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